POLÍTICAS Y ACCIONES DE PRESERVACIÓN DEL ARTE RUPESTRE EN BOLIVIA
Matthias Strecker y Freddy Taboada, SIARB, La Paz, Bolivia (junio
del 2002)
Ponencia en el 3er Congreso Virtual de Antropología y Arqueología
(NAyA)
Introducción
Ofrecemos esta comunicación desde el punto de vista de la
Sociedad de Investigación del Arte Rupestre de Bolivia (SIARB). Sabemos que
nuestros trabajos y experiencias son parecidos a los de nuestros colegas en
otros países sudamericanos. Quisiéramos destacar los esfuerzos que realizan
otros grupos en el registro, la documentación y la preservación del arte rupestre:
el Centro de Investigación del Arte Rupestre del Uruguay (CIARU), el Grupo
de Arte Rupestre de Colombia (GIPRI), el Comité de Investigación del Arte
Rupestre de la Sociedad Argentina de Antropología (CIAR-SAA) y la organización
Rupestre del Brasil.
Bolivia cuenta con más de 1000 sitios de arte rupestre prehistórico
y etnográfico, que forman parte de nuestro patrimonio cultural. Se trata de
pinturas y grabados rupestres en pequeñas cuevas, aleros o sobre rocas al
aire libre. Son testimonios de las creencias y habilidades artísticas de los
pueblos indígenas desde tiempos muy remotos y hasta prácticamente nuestros
días.
En algunos casos, este arte se ha preservado por miles de
años, pero ahora está seriamente amenazado por influencias de la naturaleza
y, en mayor grado, por acciones humanas. Por eso, su protección y conservación
deberían formar parte de un plan global de la protección del patrimonio cultural.
En esta comunicación deseamos analizar los diversos procesos
que contribuyen a la destrucción de los sitios de arte rupestre, así como
las políticas y acciones de parte de las entidades estatales y regionales
responsables de la preservación de sitios arqueológicos y de arte rupestre,
y de parte de una institución científica particular, la SIARB.
Nuestros puntos de vista se basan en nuestro trabajo como
investigadores de arte rupestre y como miembros activos de la directiva de
la SIARB. Trabajamos en este campo en los últimos 15 años y, sobre todo a
partir del Simposio Internacional que se realizó en Santa Cruz en 1991, tratamos
de promover la protección del arte rupestre. Editamos un libro sobre la administración
y conservación de sitios de arte rupestre que contiene contribuciones internacionales
(Strecker y Taboada, ed. 1995). Seguimos de cerca los trabajos respectivos
en otros países, por ejemplo en México, donde Freddy Taboada participó en
el Seminario Internacional de Conservación de Arte Rupestre de Baja California,
dirigido por el Instituto Getty de Conservación. Estas experiencias nos permiten
comparar las prácticas en la protección del arte rupestre en países como Australia,
Francia, EE.UU. y Canadá con las desarrolladas en Latinoamérica donde son
notables la falta de políticas estatales al respecto y la falta de personal
especializado en la conservación de estos sitios (Moreno P. 1985. 352) y donde
recién están empezando algunas acciones para preservar el arte rupestre (Taboada
y Strecker 1998).
Desde mediados de 1999 estamos dirigiendo el
proyecto de Calacala, Depto. de Oruro, para convertir el parque arqueológico
con arte rupestre en una atracción turística y cultural mayor, instalando
una nueva infraestructura ampliada a circuitos turísticos en los alrededores.
Este trabajo ha sido premiado con el “Conservation and Preservation Award”
de la “American Rock art research Association” (ARARA) del año 2002.
Las amenazas para la preservación de los sitios
Los sitios de arte rupestre forman parte de lugares
naturales que el hombre ha visitado y utilizado para plasmar sus creaciones.
Su preservación depende de los procesos naturales que afectan a tales lugares.
Cada sitio tiene sus particularidades según su situación geográfica, climatológica
y meteorológica, sus datos geológicos, ecológicos, arqueológicos e históricos,
así como los agentes y procesos del deterioro del arte rupestre (ver: Wainwright
1995: 68-69, Deterioro del arte rupestre, enfoque sobre su estudio). La tarea
del conservador de arte rupestre consiste en analizar estas condiciones y
los procesos de degradación y además proponer una metodología para la conservación
del sitio. En general, se trata de amenazas por agentes naturales y por las
actividades del hombre.
Es un fenómeno mundial que la amenaza por actos
vandálicas y otras destrucciones causadas por el hombre son mucho más grandes
que los factores del medio ambiente. Por eso, creemos que los expertos e instituciones
científicas no deberían divulgar la ubicación de los sitios no protegidos
al público en general facilitando el acceso de los turistas a sitios que
no cuentan con la debida protección y administración.
Hemos registrado la destrucción cada vez mayor de los sitios de arte
rupestre en nuestro país, por actividades de constructores de caminos, actividades
mineras y, en muchos casos, por visitantes e inclusive investigadores quienes
afectaron el estado original de un sitio.
Políticas estatales respecto al Patrimonio Arqueológico
a. Centralismo
El gobierno centralista de Bolivia
creó en 1975 el Instituto Boliviano de Cultura (IBC), que en 1993 se convirtió
en la Secretaría Nacional de Cultura y que finalmente fue reemplazado por
el Viceministerio de Cultura, dependencia del Ministerio de Educación. Uno
de los objetivos principales de esta entidad central es coordinar la defensa
y conservación del patrimonio cultural. Dirige la Unidad Nacional de Arqueología
(anteriormente Dirección Nacional de Arqueología y Antropología, DINAAR,
que a su vez reemplazó al Instituto Nacional de Arqueología).
b. Decentralización administrativa
Considerando la necesidad de dar más
apoyo a las regiones, el gobierno centralista dirigido por el Presidente Gonzalo
Sánchez de Lozada (1993-1997) empezó una decentralización administrativa que
fortaleció el rol de los gobiernos provinciales y locales. Las Prefecturas
y Municipalidades asumieron la responsabilidad para el manejo de sitios arqueológicos
(Michel y Rivera 1995: 261), aunque no estaban preparados para estos labores,
careciendo de personal con experiencias en este campo.
c. Comités regionales de defensa del patrimonio cultural
En otro intento para lograr la decentralización y
la participación de una gran parte de la población en la administración del
país, el anterior Instituto Boliviano de Cultura y su sucesor, la Secretaría
Nacional de Cultura, organizaron comités regionales de defensa del patrimonio
cultural. Sin embargo, estos comités trabajaron por corto tiempo y después
dejaron de existir, en parte por la falta de apoyo de las agencias gubernamentales
y de una política clara para su funcionamiento.
Es aparente el interés de las comunidades indígenas para
preservar su patrimonio cultural, como hemos experimentado en Chirapaca, un
pueblo aymara en la Prov. Los Andes del Depto. de La Paz. Allí, Freddy Taboada,
miembro del directorio de la SIARB, trabajó por varios años con representantes
de la comunidad para preservar un sitio de arte rupestre, que antes había
sido afectado por vandalismo y había sido utilizado como cantera por los mismos
comunarios. Finalmente, se llegó a un acuerdo de proteger el sitio. Miembros
de la comunidad formaron un comité de defensa del arte rupestre, empezaron
a escribir la historia de la región y participaron en la documentación de
las pinturas rupestres. (Taboada 1992, Taboada y Strecker 1998)
d. Legislación
La legislación boliviana protege el patrimonio
cultural incluyendo los sitios de arte rupestre (Secretaría… 1997: 60). En
teoría, el patrimonio arqueológico pertenece al estado. Sin embargo, en muchos
casos las disposiciones legales no tienen el efecto deseado, como demuestran
las frecuentes excavaciones ilícitas y el tráfico de antigüedades supuestamente
protegidas por ley.
Según la ley de decentralización, la administración
municipal es responsable de la protección de sitios arqueológicos, mientras
el gobierno central trata de mantener su autoridad principal al respecto.
Esto ha creado cierta confusión (Secretaría… 1997: 43).
Detallaremos algunos casos de destrucción de
arte rupestre que fueron denunciadas a las autoridades:
Autoridades civiles tomaron acciones legales
contra una empresa minera responsable de la destrucción de petroglifos por
la abertura de un camino cerca de Poopó, Depto. de Oruro, pero se abandonó
el caso pronto. La compañía minera argumentó que no sabía de la importancia
de los grabados. (Velásquez A. 1987)
En el caso del robo de una pintura rupestre -
sacada con cincel de la cueva Pumamachay, Serranía de Chataquila, Depto. de
Chuquisaca - ocurrido en 1993, el investigador Edmundo Salinas formalizó una
denuncia ante la Policía Nacional y la Policía Turística, donde se inició
el proceso de investigación correspondiente. Lastimosamente no tuvo éxito
y no se logró identificar a los autores del robo.
Otro acto de destrucción de arte rupestre ocurrió
en el Depto. del Beni, donde una empresa maderera destruyó un sitio completo
con petroglifos cerca del río Pachene, en territorio de los indígenas Chimanes,
de singular importancia arqueológica y etnográfica. El Gran Concejo Tsimane'
(Chimane) denunció el hecho con carta al entonces Director de la DINAAR en
agosto de 1997, pidiendo una investigación y sanción de los culpables. A pesar
de claros indicios de culpabilidad de la empresa respectiva, no se inició
un juicio en su contra. (Gran Concejo Tsimane' 1997, Daillant 1997)
El INAR / la DINAAR / la UNAR
El Instituto Nacional de Arqueología (INAR) fue transformado
por la Secretaría Nacional de Cultura, que creó la Dirección Nacional de Arqueología
y Antropología (DINAAR), con sus unidades de arqueología y antropología y
representantes regionales en algunos departamentos del país. Posteriormente,
se cambió nuevamente la estructura de esta institución matriz creando la Unidad
de Arqueología, dependencia del Viceministerio de Cultura. Esta institución
ha perdido la autonomía que antes tenía el Instituto Nacional de Arqueología.
Está limitado en sus actividades por la escasez de recursos económicos. Cuenta
con pocos representantes en el interior del país, quienes trabajan ad honorem
El INAR tomó varias iniciativas para proteger sitios con
arte rupestre. Creó los parques arqueológicos con "arquitectura rupestre",
grabados o pinturas rupestres, como en Copacabana, Depto. de La Paz, Calacala,
Depto. de Oruro, y Samaipata, Depto. de Santa Cruz. Además, trató de proteger
sitios de arte rupestre aislados de poblaciones, los que fueron cercados con
malla olímpica; esto no dio resultados positivos: los cercados de protección
en los sitios de petroglifos de Toro Muerto y de las pinturas rupestres del
Cerro Banquete, ambos en el Depto. de Santa Cruz, fueron destrozados aumentando
las acciones vandálicas; recibimos, por ejemplo, una información indicando
que se extravió la figura principal de las pinturas del Cerro Banquete. En
estos casos, donde no hay una vigilancia de los sitios, el cercado solamente
tiene el efecto de llamar la atención al lugar. Los visitantes encuentran
el ingreso impedido y se dan modos para entrar a la fuerza. Aparte de la destrucción
de la construcción protectora del sitio, se evidencia un aumento del vandalismo
y de otros actos destructivos. (En una comunicación con un investigador uruguayo,
nos enteramos que ese país ha tenido la misma experiencia con el cercado de
sitios no vigilados.)
La SIARB
En 1987 se fundó la Sociedad de Investigación del Arte Rupestre
de Bolivia (SIARB), institución científica sin fines de lucro, que cuenta
con Personalidad Jurídica. Sus objetivos principales son: registro de sitios
de arte rupestre; documentación de las pinturas y grabados; protección y conservación
de los sitios; investigación científica del arte rupestre; divulgación del
conocimiento sobre el arte rupestre. Participan en ella arqueólogos profesionales
e investigadores autodidactas y aficionados. Es miembro fundador de la Federación
Internacional de Organizaciones de Arte Rupestre (IFRAO).
La SIARB tiene representantes en los departamentos de La
Paz, Cochabamba, Tarija y Santa Cruz; además representantes en los países
vecinos de Argentina, Brasil y Perú. Colabora estrechamente con la UNAR, en
base a un convenio de mutua colaboración, y con otras instituciones que se
dedican a la tutela del patrimonio cultural, como el Viceministerio de Cultura,
el Museo Nacional de Etnografía y Folklore, etc.
Tenemos un registro de más de 1.000 sitios de
arte rupestre en todas las regiones del país, aunque mayormente en el altiplano.
(Strecker 1987, 2001) Realizamos documentaciones del arte rupestre en muchas
regiones del país, en los años 1993-1996 en dos proyectos auspiciados por
el Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH). Definimos una cronología
preliminar desde el Horizonte Paleoindio hasta el Período Republicano. La
mayoría de las manifestaciones rupestres pertenece a períodos prehispánicos,
pero la tradición del arte rupestre indígena siguió en la Colonia y República,
y la SIARB dedicó a este tema una publicación voluminosa (Querejazu Lewis
1992). Por otro lado, tenemos muchos indicios de que los sitios de arte rupestre
son “wacas” (lugares sagrados) tradicionales y forman parte del paisaje sagrado
en la región andina. Por ejemplo, Roy Querejazu Lewis encontró en el norte
del Depto. de Oruro impresionantes datos sobre el reuso de un sitio con pinturas
rupestres antiguas, donde se siguen realizando en la actualidad varios ritos
de sacrificios y ofrendas delante de las pinturas, en fechas relacionadas
con el calendario agrario-festivo.
Nuestra sociedad edita un Boletín anual y las "Contribuciones
al Estudio del Arte Rupestre Sudamericano". El Nº 4 de las Contribuciones
trata la administración y conservación de sitios de arte rupestre (M. Strecker
y F. Taboada, eds., 1995).
Organizamos cuatro simposios y un congreso internacionales.
En el III Simposio Internacional del año 1991, llevado a cabo en la ciudad
de Santa Cruz, hubo una sesión especial tratando la administración y conservación
de sitios de arte rupestre, coordinada por Nicholas Stanley Price, del Instituto
Getty de Conservación/USA. Asimismo, en el Congreso Internacional de Arte
Rupestre de Cochabamba (abril de 1997) se tuvo una sesión sobre este tema,
dirigida por Jean Clottes/Francia.
Las campañas educativas de la SIARB
La SIARB desea educar a sus propios miembros en el respeto a los sitios
arqueológicos y etnográficos y la preservación del arte rupestre. Después
de una prolongada discusión, se adoptó un Código de Etica que toma en cuenta
la experiencia de expertos extranjeros y la necesidad de crear una conciencia
para la protección de los sitios de arte rupestre. Los artículos del investigador
australiano R. Bednarik sobre el problema de tizar los petroglifos (1990)
y sobre la práctica de humedecer las pinturas rupestres (1994), publicados
en el Boletín de la SIARB, han sido contribuciones importantes para promover
la documentación no-destructiva y han estimulado la discusión sobre este tema,
no solo entre los investigadores bolivianos, sino también en otros países
latinoamericanos. El Código de Etica de la SIARB prohibe todos los métodos
de documentación potencionalmente destructivos y requiere que la localización
de los sitios de arte rupestre no protegidos no sea divulgada en publicaciones
tales como periódicos, revistas populares u otros medios para el público en
general.
La SIARB ha desarrollado un amplio programa de actividades
educativas para concientizar al público sobre el valor del arte rupestre y
la importancia de preservarlo.
Organizamos una serie de exposiciones temporales
en diferentes instituciones y ciudades del país, aparte de exposiciones permanentes
para museos regionales en Copacabana, Samaipata y Tarija.
Además podemos destacar las siguientes iniciativas
educativas (ver también Strecker 1994, 2002): la impresión de hojas informativas
sobre los parques arqueológicos de Calacala, Copacabana y Samaipata; dos
publicaciones para todo público tratando el arte rupestre del Depto. de Santa
Cruz (R. Querejazu L. 1991) y el arte rupestre en los Andes de Bolivia (M.
Strecker y F. Huaranca, eds. 1996); una serie de 9 estampillas con
fotos del arte rupestre de Bolivia, que la SIARB elaboró colaborando con la
Empresa de Correos de Bolivia (ECOBOL); la hoja didáctica para niños
“¿Qué es el arte rupestre?” publicada en dos versiones, en español y en aymara;
una serie de slides para colegios tratando el arte rupestre de Bolivia;
otros materiales para alumnos, tales como hojas de trabajo elaboradas
para facilitar las visita de alumnos a las exposiciones y la hoja “Bolivia
Arte Rupestre” de Producciones CIMA que se usa en colegios. Además, nuestra
socia Lilo Methfessel elaboró para alumnos de colegios una presentación sobre
el arte rupestre en el sur de Bolivia en un CDRom. Gracias a la colaboración
de la Fundación Bradshaw, se instaló una amplia información sobre el arte
rupestre de Bolivia en una página Web (www.BradshawFoundation.com - sección
arte rupestre de Bolivia).
También colaboramos con los editores de libros
de Historia y Estudios Sociales. En el libro “Historia de Bolivia “ de
José de Mesa, Teresa Gisbert y Carlos D. Mesa Gisbert (Editorial Gisbert,
La Paz 1997), que reemplaza el anterior “Manual de Historia de Bolivia” (publicado
en 4 ediciones, entre 1958 y 1994, con un tiraje de 40.000 ejemplares), el
capítulo sobre arte rupestre se basa en los datos de la SIARB. Para el libro
“Ciencia Sociales 1º” (Santillana Secundaria, La Paz 1997) escribimos
una monografía sobre el tema: El arte rupestre en Bolivia.
En los años 1997 organizamos seminarios sobre
arqueología y arte rupestre para profesores de colegios en La Paz y
en Oruro. Nuestro socio, el Prof. Ricardo Humérez, dirige el proyecto "Arqueología
Escolar" en el Colegio Franco-Boliviano "Alcide d'Orbigny",
La Paz. Realiza con sus alumnos viajes a numerosos sitios arqueológicos en
diferentes regiones del país. Ricardo Humérez resume esta experiencia en un
libro (1997), donde expone también los "Diez mandamientos del visitante
a sitios arqueológicos" que contribuyen a la educación de la población
en general sobre la preservación de estos sitios.
La protección del arte rupestre en parques arqueológicos y naturales
Como ya mencionamos, existen tres parques arqueológicos
con arte rupestre, creados por el INAR, que cuentan con un cercado de malla
olímpica y una vigilancia de parte de guarda-ruinas Además, varios parques
naturales nacionales incluyen sitios con arte rupestre. Explicaremos dos casos
donde la SIARB ha tomado la iniciativa de preservar sitios de arte rupestre:
Torotoro en el norte del Depto. de Potosí y Calacala en el Depto. de Oruro.
Preservación del arte rupestre de Torotoro
En el Parque Nacional de Torotoro, en el norte
del Depto. de Potosí, existen varios sitios de pinturas rupestres, de los
cuales el más conocido, en la localidad de Batea Cocha, había sido afectado
por vandalismo. Los turistas trepaban una especie de gradas naturales en un
declive para llegar a la altura de las pinturas (a 4-7 m de altura), donde
raspaban los motivos de arte rupestre o producían nuevas figuras al lado de
las antiguas.
La SIARB, en colaboración con la Asociación Conservacionista
de Torotoro, elaboró un proyecto de protección que se hizo realidad en 1991.
Se rellenaron con piedras naturales todos los agujeros y desniveles en la
parte escalonada de la pared rocosa (que antes posibilitaban a los visitantes
subir hasta la altura de las pinturas), transformando esta parte en una pared
vertical y obstaculizando la subida a los aleros de arte rupestre. Se utilizó
la argamasa de cemento solo en los interiores de las juntas y en la parte
trasera de las piedras que se colocaron. Se trató que las juntas tengan aspecto
natural. En muchas partes se usó barro para dar oportunidad de insertar vegetación.
Se aumentó la vegetación con la plantación de acacias, puyas, helechos, pastos
y otras especies. De tal manera, se logró asemejar los muros a su entorno
natural. (Huaranca 1995: 114-5)
Preservación del arte rupestre en Calacala
El pueblo de Calacala (Kalakala) se encuentra
a 21 km al SE de la ciudad de Oruro, conocido a nivel nacional por su fiesta
patronal del 14 de septiembre (fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz ,
fiesta de Tata Laguna o Señor de la Laguna). Esta celebración tiene carácter
agrario porque a partir de esta fecha comienza la época de siembra.
El sitio principal de arte rupestre se encuentra
al sudeste y a una distancia de 2 km. del pueblo de Calacala, a una altura
de 4.050 m.s.n.m. Los grabados y pinturas se hallan en una pequeña gruta y
un alero al sur de un afloramiento rocoso. Existen tres tipos de manifestaciones
rupestres: pinturas en diferentes tonalidades de rojo, blanco y negro, grabados
y “cúpulas” o tacitas, depresiones artificiales redondas alineadas. Los motivos
en su mayoría son camélidos y pocas figuras antropomorfas muy esquemáticas.
Este arte ha sido vinculado con la cultura Wankarani,
aunque no existen pruebas concluyentes al respecto. Para las representaciones
más antiguas de Calacala suponemos una antigüedad de un máximo de 3000 años
(según Ponce S. 1970: 40-41/47, las fechas radiocarbónicas para la cultura
Wankarani oscilan entre 1210 a.C. y 270 d.C.).
La importancia del sitio se basa en sus múltiples figuras de camélidos
domesticados, al parecer llamas, con sus pastores. Es un testimonio impresionante
del pastoralismo andino.
El sitio ha sido cercado y fue declarado Monumento
Nacional mediante Decreto Supremo Nº 09087 del año 1970. (Faldín 1990, Strecker
y Taboada 2001) En el pueblo vive un guarda-ruinas, quien es el encargado
de registrar a los turistas y acompañarles al sitio.
Desde 1993, cuando la SIARB empezó a colaborar
con el sitio, constatamos varios problemas para la preservación del arte rupestre
de Calacala y la administración del parque arqueológico, como:
- daños
de los sitios de arte rupestre y su medio ambiente, por la actividad de los
visitantes quienes suben a la roca decorada y, sobre todo, a la gruta pisando
grabados, cúpulas y soporte rocoso. Además, tanto en la roca Kelkata como
en la formación rocosa Chuallani (al frente) existen canteras trabajadas por
los comunarios.
- las falencias
en la protección del sitio (el cercado del sitio era deficiente, no existía
una vigilancia efectiva, ni un registro y control completo de los visitantes),
- la necesidad
de completar y mejorar la documentación de estos sitios y su arte rupestre,
- la falta
de infraestructura adecuada en el actual parque arqueológico,
- la falta
de un plan de manejo para el parque que incluya también a su entorno.
Además, nos dimos cuenta de la falta de planes
para un desarrollo sostenible de la región a través de un turismo cultural
y ecológico.
Todo esto motivó la elaboración de un proyecto
con los siguientes objetivos a largo plazo:
1. asegurar la preservación
del arte rupestre de Calacala a través de una protección física adecuada (cercado),
una administración efectiva y una concientización de los comunarios sobre
el valor de este patrimonio cultural y natural,
2. garantizar la conservación
de los contenidos culturales del arte rupestre de Calacala con un sistemático
registro y documentación de los grabados y pinturas rupestres en diferentes
formatos, como base científica para su análisis y la planificación de las
medidas posteriores,
3. integrar los datos
de arte rupestre en un amplio estudio arqueológico y etnohistórico de la región,
que permita explicar el desarrollo de los asentamientos humanos,
4. aprovechar este recurso
cultural y natural de una forma racional para el turismo, con una infaestructura
y señalización que faciliten las visitas al sitio y a la vez den amplias explicaciones
sobre su significado,
5. ampliar la oferta
cultural y turística con circuitos a los alrededores (eco-turismo), un museo
y centro informativo sobre el rol de los camélidos en las culturas andinas,
6. apoyar al desarrollo
sostenible de la región con la implementación de talleres y venta de artesanías,
basadas en productos de camélidos e inspirados en la iconografía del arte
rupestre del lugar.
Elaboramos un amplio documento como base de nuestro proyecto,
que fue revisado por el experto en administración y conservación de sitios
arqueológicos Nicholas Stanley-Price (Director, ICCROM, Roma; editor de la
revista “Conservation and Management of Archaeological Sites”).
Este proyecto se lleva a cabo en base a un Convenio Interinstitucional
entre la H. Alcaldía de Oruro y la SIARB, en estrecha colaboración con los
comunarios y autoridades originarias de Calacala, el Museo Nacional Antropológico
de Oruro y la UNAR.
En las primeras dos fases (1999-2001), que contaron
con financiamiento de la GTZ (Cooperación Alemana al Desarrollo), cumplimos
con el siguiente programa de trabajos:
- Establecimos
un programa de conservación y protección del sitio, mejorando la seguridad
y proponiendo una pasarela de madera para los visitantes así como un centro
de atención al turista.
- Realizamos
reuniones con las autoridades originarias y los comunarios de Calacala logrando
su apoyo a este proyecto.
- Redactamos
una propuesta para un plan de manejo del parque arqueológico y ecológico.
- Reparamos
y mejoramos el cercado de malla olímpica
- Se realizó
un levantamiento topográfico del sitio.
- Elaboramos
la nueva documentación gráfica y fotográfica del arte rupestre que supera
en mucho a los documentos anteriores. Una comparación numérica muestra claramente
el avance en la documentación. En la primera documentación elaborada hace
10 años (Faldín 1990) se registran un total de 52 motivos. No se tomaron en
cuenta las “cúpulas” o tacitas como elementos de arte rupestre. En la nueva
documentación, si consideramos que una serie de cúpulas alineados o un conjunto
de cúpulas debería ser considerado como un solo elemento, tenemos en total
unos 150 motivos, o sea que la cantidad de motivos se ha triplicado. Por otro
lado, a diferencia de la anterior documentación que muestra motivos aislados,
el actual registro nos permite estudiar el arte rupestre en su contexto. Los
dibujos de los paneles completos nos muestran las relaciones de las figuras
permitiendo reconocer escenas en una forma más precisa.
- Realizamos
una prospección en los alrededores del sitio, lo que permitió entender mejor
su entorno. Descubrimos once lugares más con grabados y restos de pinturas.
- Se llevó
a cabo un primer cursillo de capacitación e información para el actual guardaruinas,
personal del Museo Nacional Antropológico “Eduardo López Rivas”, varios antropólogos,
etc.
- Se imprimió
una nueva versión de la hoja tríptica para turistas, con texto y mapa mejorados.
- Publicamos
un amplio informe sobre el arte rupestre de Calacala y nuestro proyecto en
el Boletín 15 de la SIARB.
- Las arquitectas
Gisela Paredes y Luzmila Pary elaboraron el diseño de una nueva infraestructura
(pasarela y centro de atención al turista).
- Se hizo
el levantamiento topográfico del futuro parque arqueológico-ecológico de 46
has.
Actualmente, estamos trabajando en la construcción
de la pasarela para visitantes, gracias al apoyo de la Embajada de Alemania,
la Embajada del Reino de los Países Bajos y de la Bradshaw Foundation. Su
inauguración está prevista para octubre del 2002. La pasarela facilitará la
visita de los turistas que tendrán una mejor visión de los grabados y pinturas
rupestres. Además, ayudará a preservar estos testimonios artísticos y arqueológicos,
ya que ningún visitante trepará por la roca, lo que fue dañando el sitio en
el pasado. Otro trabajo en curso es la prospección arqueológica de la región,
a cargo de Pilar Lima, José María López y dos ayudantes, quienes están identificando
los asentamientos prehispánicos en las áreas adyacentes al parque arqueológico
de Calacala, aspecto que permitirá el trabajo dentro de una perspectiva regional.
Para la cuarta fase (años 2003-2004), tenemos previstos los siguientes trabajos:
la señalización del parque arqueológico, la construcción del centro de atención
al turista, el diseño de un circuito turístico, la documentación de sitios
de arte rupestre en los alrededores, el estudio de la flora y fauna de la
región y la propuesta para una reforestación con plantas nativas, un nuevo
seminario de capacitación para guardaruinas y personal del Museo Antropológico
de Oruro, la publicación de una guía para turistas.
El Centro de Atención al Turista contará con una boletería e información
al turista, una cafetería, un stand de venta de artesanías, una batería de
baños ecológicos, un depósito y dos cuartos para los guarda-ruinas. Planificamos
que esta construcción será ampliada en una posterior fase para formar el museo
sitio El concepto de manejo espacial en base al círculo ha sido rescatado
de las culturas precolombinos, como la cultura Wankarani, donde las construcciones
unifamiliares eran circulares con el fogón al centro.
Este proyecto podría formar parte de un amplio
plan de desarrollo turístico de la región y una ruta turística entre Oruro
y Calacala. Existen varios otros atractivos en la misma ruta, como la iglesia
colonial de sepulturas, que también ha sido declarado Monumento Nacional,
el cerro Calvario y la laguna de Calacala.
Conclusiones
Existen graves falencias en la administración
de los parques arqueológicos con arte rupestre en Bolivia y las entidades
estatales y regionales muchas veces carecen de políticas coherentes respecto
a la preservación del patrimonio cultural o carecen de los recursos económicos
necesarios para poner en práctica sus planes. Hemos esbozado brevemente el
trabajo que la SIARB ha realizado en 15 años en el registro de sitios de arte
rupestre de Bolivia, sus investigaciones, documentaciones, publicaciones,
campañas de educación e intentos de preservación y administración de sitios.
Como entidad particular, con fondos muy reducidos, nuestra sociedad está muy
limitada en su trabajo. Sin embargo, pensamos que nuestra labor educativa
y nuestros proyectos en los parques de Torotoro y Calacala pueden servir como
modelo para otras regiones.
Referencias
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